martes, 15 de noviembre de 2016

Si nuestro entrenador-ayudante no goza de nuestra confianza, mejor no tenerlo

La figura del entrenador-ayudante es esencial e imprescindible en un  equipo de baloncesto de élite, profesional o semiprofesional, también puede llegar a ser importante en equipos de formación pero desgraciadamente pocos equipo de base pueden disponer de esa figura (aunque sería mas que interesante).  
(Un ejemplo de staff técnico bien avenido, CB Benahavis Costa del Sol 2016-17)
Pero debemos andarnos con cuidado a la hora de elegir a nuestros entrenadores ayudantes, porque independientemente de su capacitación y formación profesional, deben ser personas que se hagan acreedores de la confianza que vamos a depositar en ellos. A lo largo de mi carrera he tenido algunos entrenadores ayudantes que me han hecho sentir orgulloso de su fidelidad (en los malos y en los buenos momentos), pero también he sufrido la traición de alguno de ellos por hacerse con mi puesto (no voy a decir nombres, pero me he encontrado con mas de un buitre que cuando vinieron mal dadas me la clavaron por la espalda y pasaron a ser primer entrenador (aunque para su desgracia la gloria les duró muy poco).
Por ello quiero insistir en aconsejar a los entrenadores de baloncesto que a la hora de formar su equipo de trabajo cuenten con gente cualificada y de confianza y uno de los aspectos esenciales dentro de ese grupo de trabajo es la figura del entrenador-ayudante.
El futuro deportivo debe jugárselo todo el staff-técnico, es decir deben ir juntos y de la mano el entrenador principal, el entrenador-ayudante y el preparador físico. Es totalmente injusto que si la gloria es de todos cuando las cosas vienen bien dadas, el fracaso sea de un sólo cadáver, los auxiliares y ayudantes de un entrenador deben compartir su idea y también su suerte.
Si un equipo técnico de colaboradores se rompe por problemas esenciales, el camino mas digno del entrenador-ayudante es la dimisión y el mas indigno es la conspiración.
Huyamos de los entrenadores-ayudantes que están permanentemente en medio del filo y del río, sin elegir ni una ni otra orilla, sin comprometerse, haciendo las cosas simplemente para durar en el puesto, son los típicos que su mayor virtud entre una idea y un sueldo, es quedarse con el sueldo y traicionar al dueño de la idea.
No me gustan los entrenadores-ayudantes que están de acuerdo en todo y son especialistas en decir si, discrepar y exponer su opinión siempre es bueno, lo importante es que vayan de cara y de frente, no que te digan a ti que si y luego por detrás te dejen en evidencia.
Para terminar creo en la figura del entrenador-ayudante, creo que es un componente del staff técnico totalmente necesario con muchas funciones posibles a realizar (eso será tema de otro artículo), pero también creo que es fundamental que sea una persona de la absoluta confianza del entrenador (si no mejor no tenerlo).    

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