domingo, 30 de julio de 2017

¿Planificación o improvisación?

Hay entrenadores (por suerte cada vez menos), que no planifican (si, así cómo lo oyen), van a los entrenamientos y trabajan en función de lo que se le viene a la cabeza ese día, o en función del número de jugadores que tienen o por cualquier otra causa.
Rotundamente ese no es camino, el entrenamiento se debe planificar si es que queremos que se consigan los objetivos que pretendemos alcanzar. Los ejercicios físicos, técnicos y tácticos se deben de programar, estableciendo la temporalización adecuada. 
Tenemos que basarnos en un método de trabajo racional, progresivo y evalúable. Muchas veces observamos que se trabaja mucho un aspecto y otros casi ni se toca, que se dedica mucho mas tiempo al ataque que a la defensa, qué casi siempre nos limitamos a ejercicios con balón y apenas si trabajamos el juego sin balón, etc, etc. Si todo está planificado y organizado es difícil que se dejen lagunas y que se repitan conceptos mas de la cuenta.
¿Significa esto que nunca apodamos improvisar?
 La excepción confirma la regla, y en un momento concreto y por una circunstancia determinada se puede hacer, pero no por norma o por costumbre. Si no nos organizamos adecuadamente correremos el riesgo de que los jugadores nos digan que se aburren y que se cansan de hacer siempre lo mismo.

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