Ese podría ser el titular de lo ocurrido el pasado domingo sobre la cancha del Palacio Municipal de Deportes de Córdoba en el partido de la Primera FEB que dilucidaron el Cajasol Coto Córdoba y el Cajasiete Gran Canaria y que finalizó con la rotunda victoria del conjunto insular que apabulló a los cordobeses con 34 puntos de renta (65-99).
Vaya por delante que el encuentro entre andaluces y canarios no lo considero de “nuestra liga” y el presupuesto que atesora cada conjunto (el canario el más poderoso de la categoría) se manifestó sobre la cancha a nivel de juego, donde los pupilos del carioca Bruno Savignani acreditaron su excelso nivel en todos los apartados del deporte de la canasta, asolando como un verdadero huracán el pabellón de Vista Alegre.
Sólo vale asomarse a las estadísticas de juego para comprobar el dominio absoluto del quinteto amarillo en casi todas las facetas del juego, para acabar certificando una valoración de 125 créditos por unos exiguos 49 del cuadro local. Lo curioso del choque es que el Cajasol Coto Córdoba presentó mejores cifras en algunos apartados del juego, como por ejemplo, en el total de rebotes (34 x 31), mostró su equidad en el lanzamiento de 2 puntos (58 x 59%), y aventajó a su rival desde los 4,60 metros en el tiro libre (79 x 71%), pero se desfondó en uno de sus fuertes como es el tiro desde el arco exterior donde los canarios acreditaron un nada desdeñable 47% (6/34 con un 18% frente a los 14/30 de su rival) y desde donde cimentaron fundamentalmente su triunfo en suelo andaluz.
Estos son los llamados tangibles de esta disciplina deportiva, que son inamovibles y se centran en la realidad de los hechos deportivos, pero luego están los intangibles, esas cosas que no se ven reflejadas en las estadísticas de juego, pero que son fundamentales en el devenir de un encuentro de baloncesto. Esas calificaciones que no aparecen en las cifras oficiales del choque vinieron determinadas en este caso por la excelente defensa que imprimió el Cajasiete durante todo el encuentro, con una constante presión sobre el hombre-balón, por el abrumador equilibrio entre su juego interior y exterior, por su inteligente lectura de la defensa en el pick and roll (como apuntaba el maestro Burgos), por su dominio en la veloz circulación de balón sobre el parket, por la visión en abortar la línea de pase, por la acertada rotación desde la banda y por la notable dirección de juego desde el banquillo y desde la propia cancha, entre otras muchas consideraciones. Y ante tan poderosas credenciales poco pudieron ofrecer los discípulos de Gonzalo Rodríguez, que se vieron desarbolados ante la incontestable exhibición de juego canario.
Lo expuse la semana pasada y vuelvo a incidir sobre el futuro que se vislumbra acerca del conjunto insular, que está llamado a pelear por el ascenso a la liga ACB junto a los otros tres equipos que se postulan por su retorno a la mejor competición doméstica europea: Movistar Estudiantes, HLA Alicante y Covirán Granada, sin olvidarnos de Iberolea Palencia.
Reforzar el juego interior
(Sagnia ante Fisher, en el Coto-Cajasiete. Foto CCB)
Permítanme la licencia. Como estamos en precampaña electoral, extrapolándola al deporte de la canasta, a este veterano lobo del basket se le ocurrió realizar una pequeña encuesta entre algunos colegas y aficionados del conjunto cordobés y la demoscopia nos arrojó un resultado unánime e inapelable: hace falta reforzar el juego cajista en la pintura, en busca de un mayor equilibrio entre el juego interior y exterior. De lo contrario, me atrevo a vaticinar que el representante cordobés en la primera categoría del baloncesto federativo español va a sufrir una singladura harto complicada en su angosta travesía por el desierto.
Por ahora hay tiempo para solucionar el problema. Luego, habrá que amoldarse a la viabilidad económica del club para hurgar en el mercado invernal, pero se impone un sacrificio extra para solventar una cuestión primordial que pueda posibilitar la permanencia del Cajasol Coto Córdoba en la categoría, después de un cuarto de siglo de intentos frustrados del baloncesto cordobés por codearse con la élite del basket hispano.
El plan A existe, aunque con algunas singulares connotaciones, pero el plan B debe potenciarse en aras de no sufrir cada quince días un infarto en el coso de Ciudad Jardín.
Luis Fernando Garrido
Editor y Periodista

























