- ¿Esperabas cuando creaste el blog y
comenzaste a escribir en twitter conseguir la cantidad de seguidores que
tienes? ¿Cómo lo valoras?
Para nada. Iba a decir que ni en mis mejores sueños, pero es que en
realidad nunca perdí ni medio segundo en pensar que iba a suceder. Cuando
llegué a doscientos seguidores ya me pareció increíble, no podía creer que 200
entrenadores estuvieran interesados en mis reflexiones, lo digo de verdad; así
que tener 3.400 seguidores me parece una locura muy lejos de mi pensamiento.
Yo mis tuits me los planteé simplemente como mensajes en una botella que no
sabía si llegarían a algún destino y si alguien iba a leer. Son mis reflexiones
sobre el baloncesto formativo que simplemente quería compartir y parece que hay
muchos entrenadores en muchos rincones del mundo que les gusta, incluso de
fútbol, fútbol-sala y balonmano.
En cuanto al blog, hubo amigos entrenadores de diferentes lugares que me
animaron a tener blog propio cuando vieron que escribía para otros blogs, entre
otros este, y parece que también gusta.
-Siempre he dicho que tú has sido uno de los
entrenadores de Córdoba a los que quizás no se les ha valorado
convenientemente, ¿estás de acuerdo conmigo?
Desde luego uno no puede ni debe aspirar a gustar a todo el mundo. Igual
que habrá gente a quien no le guste ni mis tuits ni mis artículos, habrá otros
a quien no le guste como entreno.
Yo desde luego me siento valorado por los míos y eso ya me vale. Luego está
eso que se dice que nadie es profeta en su tierra.
-Últimamente te estás convirtiendo en un
abanderado del baloncesto de formación, mucha gente no sabe que durante varios
años entrenaste a La Caja en Segunda División Nacional y además haciéndolo muy
bien, ¿te sientes más entrenador de formación? ¿Por qué?
Tuve una época que en que creí que ser entrenador era entrenar en equipos
senior de categoría nacional y estudié y me preparé para ello. En su momento
rechacé ofertas de clubes, por puro romanticismo o ética, que igual me hubieran
dado un empujón en mi carrera en aquel momento; otras ofertas sin embargo nunca
llegaron.
Con el tiempo descubrí que uno es entrenador entrene en la categoría que
entrene, y no sólo eres bueno si entrenas en categorías superiores.
Sinceramente creo que puedo ser más útil en las categorías pequeñas que en las
grandes, porque en estas hay muchos entrenadores que saben enseñar el Pick and Roll
y la defensa Show, pero no tengo yo claro si hay tantos entrenadores que sepan
trabajar bien en categorías formativas.
- ¿Qué te gusta más y que te gusta menos?: ¿entrenar
en cancha, dirigir desde el banquillo, escribir artículos, dar un curso,
impartir un Clinic, debatir en twitter o una tertulia?
Creo que uno no tiene por qué renunciar a nada, todo a su debido tiempo. Los
más cercanos te dirán con una sonrisa que lo que me gusta es una buena tertulia
de baloncesto, pero si tengo que escoger te diré que lo que más me gusta es
entrenar y dar cursos.
- ¿Qué
cualidad valoras más en un equipo?
Sin duda su capacidad de trabajo.
Suspiro por un grupo de jugadores con
una buena ética de trabajo, mucho más allá de que tengan talento, porque
jugadores sueltos los hay, pero equipos enteros es otro cantar. Me quedo con la
actitud antes que con la aptitud, porque aspirar a un equipo con las dos cosas
es casi una quimera.
Un buen entrenador es aquel que sabe
en qué categoría entrena, que sabe en qué nivel técnico-táctico están sus jugadores/as y usa
la metodología más apropiada a ese nivel y categoría para elevarlos lo más
posible. El buen entrenador formativo debe tener claro que su labor es entrenar
jugadores y no equipos. Un buen entrenador formativo no enseña a sus
jugadores/as jugadas sino cómo jugar, valga la cacofonía. Otro factor muy importante del buen
entrenador es no dejar de querer aprender y adaptarse a los nuevos métodos o
adaptar los suyos. Renovarse o morir.
Luego están los entrenadores que no
tienen claro en que categoría entrenan y cuál debe ser su labor. En la mayoría
de los casos es cuestión de tiempo que lo aprendan. Otros por el contrario
nunca descubren dónde están, ni él ni sus jugadores.
- ¿De qué
aprendes más de las victorias o de las derrotas?
Sin duda de las derrotas. En
la derrota siempre te preguntas y reflexionas, en la victoria no, sobre todo en
tus primeros años de entrenador cuando crees que ganar es que lo estás haciendo
bien y perder es que lo haces mal. Con el tiempo descubres que eso es un
sofisma y haces lecturas del partido mucho más allá de la victoria o la
derrota, especialmente en formativas.
- ¿Qué
entrenadores y jugadores rivales te han dado mayores quebraderos de cabeza?
En cuanto a entrenadores, y
centrándome en Córdoba, Juanjo González y Abilio te hacían cavilar mucho durante
la semana y el partido, pero el que más era Alfonso Guerrero, siempre tenía
preparada alguna sorpresa táctica.
Curiosamente nunca me he
enfrentado a ti en un banquillo en ninguna categoría y llevamos unos añitos en
esto. (Risas)
En cuanto a jugadores
rivales, también cordobeses, Pablo Orozco, Fernando París y Pedro Bello, todos
bases que hacían jugar a su equipo y anotaban.
Otros jugadores propios me han dado otro tipo
de quebraderos de cabeza, pero de esos no voy a hablar.
-Una jugada que
recuerdes de forma especial.
Todas aquellas en las que he ganado o perdido
por un punto, y han sido muchas, especialmente cuando ha sido con tiros libres
de por medio. Con el tiempo te das cuenta que ganar o perder depende muchas
veces de la buena o mala suerte, de factores que tú no controlas desde el
banquillo.
-Algún equipo de
los que hayas visto jugar en Córdoba que más te haya gustado.
El CajaSur de Rafa Sanz en LEB ORO y el
Montilla de Rafa Gomáriz en segunda me encantaban.









