lunes, 11 de abril de 2016

¿Yo motivo, tu te motivas o nos motivamos todos juntos?

Ser entrenador de baloncesto es apasionante, pero al mismo tiempo es una labor compleja, difícil y cautivadora, cuando se prueba el elixir de entrenar y somos capaces de disfrutar de ello se convierte en un reto que en la mayoría de los casos ya no se puede abandonar, crea adicción y es casi como una droga difícil de abandonar, algunos nos llaman "locos del basket" y para otros muchos es difícil de entender y comprender que se le dediquen tantas horas a ello, especialmente cuando no somos profesionales y no vivimos de ello.
Uno de los aspectos mas importantes y que el entrenador debe cuidar con mimo es el de "LA MOTIVACIÓN", ¿cómo hacemos para conseguir que el jugador se ilusione y muestre el máximo interés en entrenamientos y partidos?, ¿cómo hacemos congeniar esa motivación en su justa medida tanto en los errores como en los aciertos?
Entramos de lleno en la aplicación de los refuerzos bien sean positivos o negativos, no todo es aplauso o bronca, entre estos dos conceptos hay muchos matices a diferenciar, lo mismo que entre el colocr blanco y el color negro hay toda una escala de grises.
La mejor manera de corregir errores es fortaleciendo las conductas correctas mediante la aplicación de refuerzos positivos. (aliento, aplauso, reconocimiento). De hecho estamos animando a que se repita la conducta en situaciones posteriores. Sólo una única precaución: no todos los refuerzos positivos valen para cualquier jugador.
El refuerzo negativo puede llegar a hacer disminuir las conductas no deseables pero conlleva efectos colaterales que pueden convertirse en un serio lastre.
a) Miedo al fracaso, b) Aversión al entrenador y sus métodos, c) Desgana en el entrenamiento y d) Ansiedad, resentimiento, hostilidad.
¿Debemos de huir de los refuerzos negativos? La respuesta es: "no completamente". Pueden ser utilizados ocasionalmente pero sopesando sus posibles desventajas.  
Aquí entraríamos en el terreno de las sanciones y los castigos, que usados de forma continuada e indiscriminada pueden ser contraproducentes, sin embargo en momentos determinados sabiéndolos aplicar con justicia y medida pueden ser muy útiles.
Cuando queremos motivar al jugador no sólo debemos de hacerlo en función de su acierto o fallo en la realización de una acción concreta, "es muy importante mirarlo a los ojos" ya que las miradas de los jugadores expresan diferentes estados de ansiedad, de enojo, de alegria, de concentración, de capacidad de respuestas, etc, que van a ir muy enlazadas con la motivación que pretendamos conseguir de ellos.
Con los jugadores tenemos que tener paciencia y tranquilidad, especialmente cuando se trata de jugadores e categorías base o de formación, "Zamora no se conquistó en una hora", A veces no podemos sentar en el banquillo a los jugadores al menor fallo, hay que tener la paciencia necesaria para dejarle que entre en ritmo, que se asiente en el juego, etc. Si el jugador advierte y nota esa confianza se motivará con mucha mas fuerza y no tendrá el típico miedo al fallo. Hay que meter en la mente de los jugadores que el baloncesto es un juego de aciertos y de errores, que se puede equivocar, que es posible que tome decisiones erróneas, pero que si se cae siempre se puede levantar.
La mejor manera de motivar a los jugadores es ser justo con ellos, los jugadores suelen pensar mucho y mirar con lupa los minutos que están en cancha, las comparaciones con lo que pasa con los demás compañeros son inevitables, por ello deben sentir que el mayor o menor número de minutos en cancha van ase una consecuencia de muchos factores a considerar (actitud, aptitud, disciplina, concentración, intensidad, etc). 
Pautas que pueden mejorar la motivación de los jugadores
1.-Fijar objetivos inmediatos, el hecho de ir consiguiendo objetivos a corto plazo hace que el jugador refuerce su confianza, crezca su autoestima y afronte lo que le va a ir llegando con una predisposición y una fe en sus posibilidades mayor.
2.-Dejar que los jugadores tomen iniciativas, libertad de acción aunque no libertinaje, cada cual debe saber para que está y cúal es su misión, pero no deben sentirse encorsetados y mediatizados en todas las determinaciones que deban tomar durante el juego.
3.-Que hablen mucho entre ellos y con el entrenador (la comunicación), todos los que conformen el equipo deben saber cuales son los objetivos que se persiguen, deben saber cuales son los mas importantes y cuales son los prioritarios, es así cómo todos los miembros de la tripulación remarán en la misma dirección.
4.-Cooperación en todo momento, eso no tiene que ir reñida con una competencia en los entrenamientos y en el trabajo diario, pero una competencia sana que hará que suba el nivel del equipo. Si no medimos adecuadamente el grado de esa competencia, puede ser al final dañina.
5.-Reunirse y estar juntos cuántas mas veces mejor, hay que fomentar puntos de encuentro, convivencias, reuniones, etc. Estos encuentros no hacen sino aumentar la unión del grupo y favorecen mucho la integración de unos y de otros, jóvenes y veteranos, tímidos y extrovertidos, graciosos y serios, etc.
6.-Aprender de los errores, en cualquier trabajo se cometen errores, pero lo importante es aprender de ellos, saber valorarlos, comprender en que nos hemos equivocado. A partir del error se crece baloncestísticamente, debemos corregirlo y sacar conclusiones positivas de ellos en el sentido de mejorar los fallos. Otra cuestión importante es saber perdonarse los errores de unos a otros, sin equivocarnos será muy difícil progresar.
7.-El éxito y el fracaso son de todos, no debemos fijarnos solo en los fallos de los demás, es mas productivo animar y felicitar cuando se dé el caso, a todos nos gusta que nos digan que hacemos las cosas bien. No debemos olvidar que somos un equipo y ganamos todos y perdemos todos, y cuando salen las cosas estupendamente, es culpa de todo el equipo.
8.-Crear la necesidad al jugador de que mejorar día a día, no vamos al entrenamiento solamente a fichar y pasar el rato, vamos a mejorar, a aprender, que no sepan de antemano la rutina establecida, que cada día se encuentren algo nuevo que despierte su curiosidad e interés, que tengan el reto de aprovechar cada minuto del entrenamiento para prepararse y aumentar sus conocimientos y capacidad.  
Algunas frases motivadoras
-Los entrenadores debemos saber buscar las cuatro palabras mágicas que dichas en el vestuario hagan "volar" en la cancha a sus jugadores por encima del rival...José Uribes.
-"La parte principal de una buena defensa es la motivación"...Ettore Messina.
-"No sueñes con ganar, trabaja para ganar"...Sandro Gamba.

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