domingo, 17 de julio de 2016

Miguel Martín Director del CES 2016 y el “Decálogo de la Excelencia”

El director del Curso de Entrenadores Superiores, en una clase magistral, ofreció a los alumnos el decálogo de la excelencia como la senda por la que trascurrirá el CES2016.
Recogiendo conceptos didácticos adquiridos e inventados, buceando en las ciencias asociadas e integradas en el deporte, abrazando innovación y sentimiento, Miguel Martín consigue el más difícil todavía como es el de no dejar de sorprender ni al alumnado, por supuesto, ni a los tutores y compañeros de viaje en ese apasionante reto en el que se convierte cada el año el Curso de Entrenador Superior. 
El viaje descoloca al alumnado en su aterrizaje en Zaragoza porque de pronto en veinticuatro horas iniciales el diseño del Curso le ha llevado desde la esencia a la innovación docente pasando por una clase magistral de entrenamiento biológico. Y es ahí cuando el futuro Entrenador Superior toma consciencia de la dimensión de un curso que busca la excelencia en la preparación de un entrenador cuyo objetivo es impulsar el talento, sea el que sea, de sus jugadores. 
¿Cómo nos definimos como entrenadores? Motivadores, evaluadores, exjugadores, individualizadores, exigentes, diseñadores, enseñantes, copiadores, científicos, tácticos… Si queremos ser entrenadores deberemos serlo TODO. Y a partir de ahí y relacionando los alumnos con los roles en los que se autodefinían fueron invitados a conectar con las motivaciones de los jugadores, a conocer sus conocimientos previos, a conocer cómo funciona el aprendizaje, a aportar el valor añadido, a buscar la excelencia, a individualizar, a incrementar la velocidad del aprendizaje, a fomentar el autoentrenamiento, a integrar las ciencias, a homogeneizar la heterogeneidad… ¿algo más? Seguramente sí pero desde el CES2016 se trabajaran esas competencias fundamentales para  crecer como entrenadores. Esa es la propuesta.
Miguel Martín recordó que quien enseña aprende dos veces. Y de ahí que invitase a los alumnos a ubicarse en uno de los diez apartados en los que definió la metodología del entrenamiento. Y reunidos por grupos fueron ellos mismos los que primero debatieron para encontrar caminos y luego se “estrellaron” ante las respuestas de unos tutores convertidos por unos minutos en fiscales de sus ideas. Un precioso juego didáctico que busca la gamificación como herramienta de aprendizaje. Y que nadie se equivoque porque dogmas en el baloncesto no existen y sí opiniones. Y si los tutores “destruyeron” las ideas de los aspirantes fue para provocar la reflexión, la duda que se convierte en otra nueva herramienta, esta de crecimiento.
FUENTE: FEB (Miguel Panadés)

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