lunes, 20 de junio de 2016

Cuaderno de un novato: "Club de Barrio"

Hace algún tiempo, en mi vuelta al mundo del baloncesto como colaborador de un club, tuve la ocasión de oír unas palabras y no supe apreciar la importancia que tenían.
“Tenemos que avanzar y crecer. Cambiar nuestra filosofía para dejar de ser un club de barrio” 
Aquellas palabras se me quedaron grabadas en la memoria y hasta hoy no he sabido interpretar correctamente su significado. Entonces las entendí como una manera despectiva de describir la forma en la que se gestionaba aquel Club, tanto en la parcela deportiva como en la administrativa. La falta de recursos económicos y patrocinadores dejaban cojas muchas necesidades de la entidad para su correcto funcionamiento. Aun así, percibía gran sensación de unidad ante a la adversidad.  Unidad formada por padres, entrenadores, directivos y colaboradores que se volcaban, junto a los jugadores, en cada evento que el club organizaba, en cada partido para apoyar a los equipos de cualquier categoría. Los fines de semana de largas horas trabajando para la organización de algún torneo o campeonato tenían como única recompensa final la satisfacción de haberlo realizado con muy pocos medios y que los jugadores participantes se lo pasaron en grande. Son muchos los días, y noches, dedicados a buscar ideas y recursos que nos permitieran seguir adelante y terminar las temporadas de la mejor manera posible para que la entidad tuviera continuidad y mejorase campaña a campaña.
Hoy día, por suerte, ese club ha evolucionado de una manera extraordinaria. Con una gran estructura administrativa y deportiva se está convirtiendo en un club de cantera referente a nivel provincial y autonómico. Los patrocinadores, además de buscarlos, se acercan por si solos a conocer y apostar por el “producto publicitario” que tan bien están gestionando.
Podemos decir, según aquellas palabras que cité al principio, ha dejado de ser “un Club de barrio”.
Este hecho se ha producido en muchos más clubes de Málaga que han visto mejoradas sus planificaciones futuras de cara a una estabilidad y aumento de sus pretensiones deportivas. Sobre todo el de unos cuantos que pueden jugar a escoger jugadores y entrenadores de la provincia con unas intenciones totalmente resultadistas y triunfalistas, muy lejos de lo que debe ser la base de cualquier club de cantera, una correcta formación de esos jugadores y entrenadores, tanto en el plano deportivo como en la transmisión de valores. 
Por todo ello, pienso, que la unidad de un club se rompe; cuando se le da más importancia a los resultados que a la correcta formación, se rompe; cuando se entra en el juego de los fichajes para tener un equipo ganador, se rompe; cuando jugadores, entrenadores, padres, directivos…anteponen su ego personal al club, se rompe; cuando los entrenadores cierran un círculo alrededor de “su” equipo y no se involucran más con el club, se rompe; cuando se imparten cursos de formación continua a entrenadores y luego no se cuentan con ellos, se rompe; cuando se suman nuevos integrantes y no se cuenta con los de casa, se rompe;  cuando se mira más la cúspide que la base, es cuestión de tiempo, pero se rompe.
Desde mi modesta opinión y sin ánimo de menospreciar el trabajo de nadie, no sólo debemos saber hacia dónde vamos, debemos recordar desde donde venimos. No es incompatible ser humilde y grande a la vez.
Si tuviera que elegir a uno de los dos, sin duda, me quedo con mi “Club de Barrio”.
Atentamente, el novato.
AUTOR: DAVID SILES-MARBEBASKET.ES

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