domingo, 16 de octubre de 2016

Aceitunas Fragata Morón impone su calidad ante Agustinos Lecrerc de León

Era una papeleta difícil la del Aceitunas Fragata Morón en la tarde del sábado. El sufrimiento para llevarse la primera victoria en los últimos instantes contra Albacete y la abultada derrota del sábado pasado en Galicia hacían de este encuentro contra el Agustinos Lecrerc de León un termómetro para medir el estado de ánimo del equipo. De hecho, el partido se comenzó con una derrota en el primer cuarto por 3 puntos (17-20), lo que provocó que la primera parte fuese un tira y afloja muy igualado. No obstante, el paso por vestuarios sirvió para que el equipo se reencontrase con grandes sensaciones para coger confianza y ganar con solvencia al equipo visitante.
Soberbias actuaciones de Alo Marín (que está imparable: 16 puntos, 2 triples y una claridad en ataque espeluznante), Tyler Gaffaney (MVP con 20 de valoración gracias a sus 16 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias y 4 recuperaciones) y de Alejandro Rodríguez (no sabemos qué le dieron a este chico en el descanso, pero queremos de lo mismo: 12 puntos en apenas 15 minutos de juego, con dos triples muy importantes en un último cuarto para enmarcar). Y grandes sensaciones del nuevo fichaje, Leo Cizmic, que se hizo dueño del rebote local, además de aportar con canastas de calidad.
Esas son las lecturas positivas de un partido que, como decimos, comenzó con el equipo moronense a remolque de los de León. De nada sirvió el arranque de los Marín (10 puntos entre los 2, con Alo siendo la máxima referencia), pues los triples de Medina y Mbamal y la mayor efectividad de Agustinos Leclerc a la hora de aprovechar los rebotes hicieron que se decantase la balanza por estos. De hecho, el tema de los rebotes fue un lastre constante para el equipo local, especialmente durante la primera parte. 17-20 al final de los primeros 10 minutos que los visitantes aprovecharon para el segundo periodo.
Este cambió la cara del equipo con la entrada de Tyler y Cizmic, especialmente el primero. No solo aporta en ataque el americano, sino que su entrega en defensa es espectacular. Con él en el campo el equipo ganó en claridad. Interesante la sociedad que formaron él y Chagoyen (brutal asistencia del jerezano de campo a campo para que Gaffaney encestara a placer). Así, el parcial cambió las tornas y Morón empezaba a imponer su ley (en este periodo 21-16). Pero León no venía de paseo, ni parecía un debutante. Se agarraba el equipo al partido gracias a su gran acierto desde el 6,75 (4/9 en la primera parte) y a la calidad de Benjamin Millaud, una verdadera pesadilla para la defensa. No obstante, una canasta en el último segundo, muy trabajada, por parte de Leo Cizmic hacia que Aceitunas Fragata Morón se fuese al descanso venciendo, 38-36.
Se reanudó el partido con una escapada moronense gracias a los zarpazos de Tyler, Alo y Jiménez, que se abonaron a los 3 puntos y a grandes jugadas en ataque de todo el equipo. A ello se sumó una defensa casi perfecta que puso mucha tierra de por medio en el marcador, con Morón escapándose en una ventaja de 9 puntos que… fue igualada en un santiamén. Un parcial de 0-9 igualaba el partido en la última ocasión que Agustinos Leclerc tuvo para ponerse por delante (12 puntos de Millaud, desatado en el triple –con uno desde su casa- fueron decisivos). Un punto de inflexión que sirvió para que el equipo cambiase la cara y pudiese marcharse del tercer periodo con una ventaja de 6 puntos, 55-49.
Aquí ya el partido fue totalmente plateado (el equipo jugó con la preciosa equipación de visitantes), con un nombre que destacó por encima del resto. Alejandro Rodríguez salió tocado por una varita mágica. En los pocos partidos que llevamos de temporada se le adivinan muchas cosas muy buenas. Gran movilidad en ataque y mucha inteligencia a la hora de buscar la canasta (metió 3 canastas con desmarques fantásticos). Su único punto débil es el físico a la hora de defender, ya que aún debe ganar mucho músculo. Pero nada de eso importó en este periodo: 12 puntos, 2 triples y una recuperación sirvieron para que el equipo empezase a distanciarse mucho en el marcador. Los visitantes apenas podían anotar gracias a una defensa muy crecida (espectacular en este sentido la entrega de Tyler Gaffaney, peleando cada balón como si fuese lo último que va a hacer en su vida), que servía para lanzar contras veloces y certeras. Al final 75-60, un marcador que servirá para espantar malas sensaciones que ayuden a ajustar los fallos que sigue cometiendo el equipo, normales a estas alturas de temporada. Porque lo cierto es que un 2-1 no está nada mal. 
Juan Luis Mármol

No hay comentarios: