miércoles, 9 de agosto de 2017

La conciencia táctica como eje vertebrador del juego en etapas formativas (hasta junior). Propuestas. (Por Gabriel Loaiza)

**Estupendo artículo el que nos envía Gabo Loaiza, entrenador gaditano que hace pocos días ha terminado de realizar el Curso Superior de Entrenadores de Baloncesto celebrado en Zaragoza, en el que nos habla de forma mas que interesante de la CONCIENCIA TÁCTICA. Felicitamos a Gabo por su excelente post y le agradecemos la colaboración que mantiene con Viveelbasket ** 
La conciencia táctica como eje vertebrador del juego en etapas formativas (hasta junior).
Hace 4 años cuando con 18 años recién cumplidos decidí dejar de seguir jugando a baloncesto por mi torpeza física-técnica-táctica y me adentré en el apasionante mundo del entrenamiento, me preguntaba qué es lo que quería transmitir a los jugadores. Empecé a leer entrenadores, muchos de ellos incluso alejados del mundo del baloncesto, y en su mayoría coincidían en que su objetivo era enseñarles a pensar, que tuvieran consciencia de por y para qué hacen cada cosa, y que en definitiva ellos tomasen las decisiones. Los entrenadores según esta concepción debemos guiar u orientar el proceso de aprendizaje en formación (incluyendo la etapa junior) pero dejando claro que los únicos protagonistas y a quienes nos debemos es por los jugadores.
Los entrenadores, como dice un amigo, Óscar Oca no podemos tener las manos atadas a ningún miedo. En una de las charlas de Jenaro Díaz en el Curso Superior, probablemente la primera, éste nos hacía la siguiente pregunta: ¿Sois entrenadores de jugadores o de jugadas?, la inmensa mayoría respondimos que de jugadores. Esa filosofía nos relaciona inexorablemente con un camino muy largo en la obtención de resultados, pero mucho más significativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje en todos los ámbitos del estudiante que hace deporte. Nunca he sido un entrenador de jugadas, quizá sea por mi incapacidad inventiva de crear movimientos.
El baloncesto es, más allá de sus componentes estructurales, físicos, técnicos y tácticos que no se deben compartimentar de forma aislada, un deporte perceptivo-decisional donde, como dice Nikola Jokic “Los músculos del cerebro son los únicos que un jugador de baloncesto debe trabajar” ya que si el jugador pierde esa capacidad de crear (que no todos tienen) o de decidir la mejor opción probablemente estemos creando máquinas teledirigidas por un entrenador. Éstas, habitualmente cuando cambian de entrenador, dejan de funcionar. El desgaste en los deportes colectivos es más mental y decisional que físico, por lo que debemos crear en los entrenamientos entornos con mucha carga cognitiva y emocional.
Creo fervientemente en la capacidad reflexiva del jugador para elaborar una solución mental a los problemas que se dan en el juego y traducirla para llevarla a la práctica. Esta capacidad reflexiva o toma de decisiones, dependerán en baloncesto del tiempo de decisión y la interacción con compañeros y adversarios. Es por esto, que la transferencia en lo que se haga es prioritaria para conseguir que el jugador vivencie qué queremos que se dé en la cancha. Para ello, se puede hablan de modelos que van desde la técnica a la táctica (más analítico) o los que priorizan la táctica poniendo la técnica a su servicio (modelos más globales o renovadores).
En definitiva, debemos tratar de construir ejercicios que se adecuen a las exigencias competitivas (o a un nivel de intensidad similar) para mantener un alto nivel de concentración por parte de los jugadores, que éstos entiendan los objetivos y contenidos y permitir que nos anticipemos a posibles errores.
CONSTRUCCIÓN DE UN MODELO DE JUEGO BASADO EN EL JUGADOR Y QUE NO INHIBA SU DESARROLLO INTEGRAL
En primer lugar, hay que tener claro qué 4 momentos marcan la filosofía de juego de todo equipo:
Organización Ofensiva
Organización transición defensiva
Organización defensiva
Organización transición ofensiva
Pienso que el juego ofensivo en etapas de formación (y también en el alto rendimiento por lo atractivo y comprensible que es para el público) debe caracterizarse por buscar un juego dinámico con estructuras abiertas u orientadas (juego no estructurado o semi-estructurado). Pese a que la idea y filosofía de juego se ésta, bien es cierto que conforme avanzan en edades se van incorporando diferentes conceptos o medios colectivos como bloqueos, diferentes estructuras defensivas u ofensivas, etc. Que pueden obligarnos a tener un juego estructurado. Pese a ello, sigo pensando que el buen entrenador puede poner algunas pautas y reglas en el juego, pero éstas deben estar siempre supeditadas a la capacidad de improvisación y creación del jugador y su lectura de ventajas y desventajas.
El juego dinámico puede catalogarse como el contraataque o el seguir jugando. Para la construcción de éstos hay que tener claros diversos aspectos de táctica colectiva o individual como la ocupación de calles, dónde queremos encontrar la ventaja, el uso de las triangulaciones o como aprovechar los desajustes defensivos grande-pequeño o pequeño-grande. Por tanto, la idea de este juego dinámico es BUSCAR SER UNA AMENAZA y CREAR INCERTIDUMBRE DESDE EL PRINCIPIO.
Mención especial tiene el contraataque, el juego con el que más se identifica la formación. Son muchas las ocasiones en las que decimos que queremos correr, que nos encanta atacar en pocos segundos de posesión, etc. Pero, ¿de verdad conocemos los pros y los contras de su utilización o es un tópico más asentado? A mí, particularmente, me gusta el contraataque. Es atractivo de jugar para el jugador. Se buscan canastas fáciles, fomentan la toma de decisiones, la versatilidad, la obtención de faltas, la agresividad ofensiva, anticipar el balance defensivo, buscar superioridades, provocar desajustes defensivos y mejoran el rebote defensivo. Sin embargo, en las contras puede ser caer en el excesivo individualismo, algunos problemas defensivos como un mal balance, puede aumentar el número de errores y quizá se le dé poco valor a la posesión del balón.
En cuanto al juego orientado, donde damos una serie de pautas de organización pero los jugadores son quienes toman las decisiones, debemos concretar los siguientes aspectos en nuestro juego: conceptos (inversiones, triangulaciones, ocupar espacios, dentro-fuera, fijar-dividir y cruces), movimientos de inicio y estructura de inicio. Estos conceptos no dejan de ser una continuación del juego dinámico anterior, pues sigue estando lejos de la construcción de estructuras cerradas sin poder decisional del jugador permitiendo mantener ese NO PARARSE Y SER UNA AMENAZA CONSTANTE
También es importante tener nociones del juego de espacio, ya que nos enfrentaremos a ellos. Por tanto, el conocimiento tanto ofensivo como defensivo es necesario. Para ello, debemos tener claro que para atacar contra zonas son fundamentales priorizar el seguir intentando correr, las divisiones, el movimiento de balón, el uso de bloqueos, circulación, uso de un poste alto distribuidos, sobrecargas y dentro-fuera en lado débil. Teniendo claro estos conceptos y una buena ocupación espacial en los conceptos de estar en el sitio adecuado y llegar al sitio adecuado (en función del movimiento de balón y compañeros-adversarios)
En cuanto a los principios del juego defensivo defiendo los modelos de defensa dinámica y defensa individual (como norma general). En cuanto a la primera, los principios serán la construcción de balance defensivo (rebote ofensivo, toma de decisiones, estructuración) y el seguir defendiendo (ocupación de espacios, asumir riesgos, definir prioridades y lectura de defensa).
La defensa individual se construirá en base a principios de defensa al atacante balón (posición y distancia), defensa sin balón (orientación y distancia), triángulo defensivo, ayudas defensivas (preparación, reacción, corrección posicional, recuperación, amenazas con fintas y segundas ayudas), cambios (tras penetración y tras bloqueos), rotaciones y defensa de cruces (ángulos de visión, moverse con el pase, utilizar el cuerpo y timing). Todas éstas difieren en función de las características del jugador, del equipo o la propia filosofía del entrenador. Por tanto, poner normas en esos aspectos es indispensable. Por ejemplo, la distancia muchos entrenadores hablan de un brazo a balón, sin embargo, yo soy defensor, tal y como oí en un clínic con el coincidí plenamente, de que la distancia debe ser la mínima a la que tú puedas reaccionar al ataque y ser una amenaza.
El balance defensivo y el seguir defendiendo tienen como objetivo pasar rápidamente del ataque a la defensa tratando de llegar de forma equilibrada para así desbaratar la posibilidad de contraataque. Algunos aspectos a destacar para crear conciencia en el jugador de la importancia del balance defensivo son:
Nada más atacar hay que estar pensando en defender.
Siempre un defensor con el hombre balón.
Intentar hacer 2c1 en el saque.
Habrá cambios y desajustes defensivos.
Defender fuerte la línea de pase de los aleros para evitar su recepción.
Mi propuesta para el balance defensivo será la siguiente:
3 jugadores van al rebote y 2 jugadores (tirador y jugador más alejado) hacen balance. Importante atacar el rebote ofensivo para que el otro equipo no corra el contraataque. Se carga rebote antes de que balón toque aro. Esta norma debe ir en función de dónde se produce el lanzamiento (normalmente si es desde 45º suele ir a lado contrario). Por ello, estas normas irán actualizándose y complicándose para seguir favoreciendo una vez más la TOMA DE DECISIONES DEL JUGADOR
Evitar el avance del balón y proteger el aro.
Comunicación entre todos los compañeros, para coordinar acciones.
Arriesgar en superioridad numérica para no caer en la relajación.
Uso constante de fintas defensivas para crear dudas al ataque.
Evitar mostrar debilidades.
De forma complementaria, se desarrollarán algún tipo de defensa presionante. Éstas no pueden ser utilizadas para sacar ventaja de tu superioridad física-técnica-táctica y hacer que equipos no pasen medio campo. Es un recurso sorpresivo, que si el jugador domina la defensa individual debe ir integrando a su bagaje táctico. A mí, particularmente me gusta la 1-2-1-1 o la 2-1-2. Algunas normas rectoras de estas defensas, son las siguientes:
No se persigue robar el balón.
Provocar malos pases, para ser interceptado.
Provocar avance con bote en lugar de pases.
Provocar situaciones de 2c1 utilizando las líneas como aliadas.
Conducir al ataque a situaciones más estrechas (cerca de líneas) y evitar que ataquen en espacios más abiertos.
Evitar el avance del balón por el pasillo central.
La defensa del primer pase también será agresiva, haciendo 2c1 permitiendo seguir cumpliendo con nuestros principios de defensa.
USEMOS, UTILICEMOS Y MEJOREMOS EL TALENTO. METODOLOGÍA
Habitualmente, los jugadores suelen ir en contra de todo lo que aparece en los libros. Los jugadores superlativos, van un paso más e inventan cambios de mano aparentemente imposibles o antes impensables, finalizaciones, lanzamientos, pases, etc. Que no aparecen en los libros y que son contrarios a lo que muchos denominan “biomecánicamente correctos”. Al final, el baloncesto es adaptarse a las situaciones y sobre todo a la oposición. Los jugadores, como protagonistas del deporte, son quienes mejor pueden interpretar e innovar en el juego porque son quienes verdaderamente los vivencias. Los entrenadores, no lo vivenciamos más allá de un televisor o un ordenador o en las pachangas con los amigos. El talento es en definitiva la posesión de una aptitud acentuada hacia una o varias facetas.
En una charla, creo recordar que de Mondelo, éste decía que el talento puede ser físico (altura, fuerza, rapidez, salto…), capacidad de aprendizaje, el amor por este deporte (pese a ser un término abstracto es fundamental) y la intuición.
Estos jugadores talentosos, es muchas ocasiones como los genios tienen muchas peculiaridades. El entrenador debe convencerlos e integrarlos a la par que exigirle. Para convencer, no hay nada como PREGUNTAR.  Habitualmente, el jugador talentoso presenta reacciones más eficaces a los estímulos (sobre todo de elevada intensidad, de ahí la importancia de también ADAPTAR partes de los ejercicios para que éstos se sientan partícipes), optan por soluciones individuales a los problemas y tienen una enorme capacidad de aprendizaje y creatividad. El aspecto de las soluciones individuales es fundamental que se trate de forma que a pesar de su marcado talento, entiendo que “el equipo hace el equipo” y que aquí todos son necesarios.
El entrenador debe ayudar a desarrollar a los jugadores integralmente en un ambiente positivo. Al ser un deporte colectivo es muy difícil individualizar las necesidades (y más en las realidades en las que nos encontramos a diario). Para ello, en muchas ocasiones es útil mandar tareas (tanto de refuerzo como de optimización) que hagan preguntarse al deportista qué hacer y cómo hacerlo y que planteen varios objetivos y opciones.
Soy un entrenador que le encanta la variedad de ejercicios, el no repetir sesiones de entrenamiento para evitar que la concentración de los jugadores se vaya de vacaciones. Para ello, pienso que tanto la técnica como la táctica individual deben trabajarse en un contexto reducido y que propicie la manifestación del gesto a trabajar: 1×1,2×1,2×2… e incluso el 5×5 (en minibasket o incluso infantiles no soy partidario por la escasa participación motriz)
Todas estas pautas son en las que verdaderamente creo para construir un baloncesto más enriquecedor para el jugador y comprensible para todos. Ninguna de ellas ha sido inventada o creada por mí, sino que de charlas, cursos, etc. He ido cogiendo ideas que me parecían interesantes para desarrollar, o intentarlo.
Sin embargo, el baloncesto es mucho más que eso. Todo lo anterior queda borrado si el entrenador verdaderamente no quiere a sus jugadores para que logren todos sus objetivos. Todo esto es fundamental. Como dice Bielsa, no me quieras porque gané, quiéreme para ganar. Esa frase sintetiza lo que el deporte debería ser para nosotros, una vía para ayudar sin mirar a quien a que se sienta partícipe activo de un reto u objetivo común. Este año me ha tocado despedirme de uno fantástico grupo de niños y padres/madres que han trascendido lo estrictamente deportivo y que una vez más siguen sorprendiéndome con su ingenuidad y comportamiento inigualable en todos y cada uno de los momentos dentro y fuera de la pista. Esto es lo verdaderamente importante y no tanta, técnica, táctica, psicología, etc. El baloncesto y el deporte en general se rigen por emociones, y nos tiene que como dice Mujica, ayudar a vivir la vida y a aceptar los retos que se nos planteen.
AUTOR: Gabo Loaiza Pérez 
Entrenador Superior de Baloncesto en Prácticas, Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte 1º del Máster Rendiment Esportiu: Tecnificació i Alt Nivel

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