domingo, 5 de enero de 2020

Ayer se vivió en Morón un partido épico en su duelo contra Marbella

Hace tiempo que ya no publico crónicas en el blog, ya saben ustedes que hemos elegido una nueva línea en el blog. Sin embargo hoy voy a hacer una excepción porque me llega información desde la Ciudad del Gallo un club al que le tengo simpatía (no en vano lo seguí desde sus comienzos en categoría nacional y EBA (creo recordar que me desplacé a Morón dos o tres veces) y me trataron bastante bien), de que lo vivido ayer en el Pabellón de la Alameda fue algo impensable, épico y que es difícil que se vuelva a ver en una cancha de baloncesto. 
El equipo moronense perdía al término del tercer cuarto por 24 puntos (40-64), la ventaja llegó en el inicio del periodo a 30 puntos y en un cuarto memorable contra todo pronóstico y cuando nadie se lo esperaba, hizo un parcial de (35-11), para llevar el partido a la prórroga (75-75), en el tiempo añadido el efecto psicológico de tamaño golpe hizo sue fecto y el CB Morón se impuso a un CB Marbella que bajo la dirección de su nuevo técnico Rafa Piña, hizo tres cuartos de ensueño vio como por arte de magia su ventaja se evaporó ante el vendaval de juego del equipo local en una reacción totalmente inusitada.
EXTÁSIS EN ALAMEDA (Crónica remitida por el CB Morón)
Hacía mucho tiempo que el Club Baloncesto Morón necesitaba (y merecía) un partido como el de este 4 de enero en el Pabellón Alameda. Llegaba el equipo moronense con una minidepresión tras un mes horrible. Lesiones, derrotas de impotencia, mala suerte… Todo seguido para hundir en esta crisis de resultados al equipo, que iniciaba el año 2020 en casa contra el Club Baloncesto Marbella, que llegaba con entrenador nuevo y muchas ganas de demostrar que su posición en la tabla es anecdótica. Y lo hizo con mucha calidad. Tanta que noqueó al Morón.
La salida del conjunto marbellí fue arrolladora. En el primer parcial iba ganando de 13 puntos, haciendo muchísimo daño a un Club Baloncesto Morón que no era capaz de frenar la salida ni de percutir en ataque. Diatta y Kimbrough (que hizo muchísimo daño en el tercer cuarto) tomaban el protagonismo para darle ese gran colchón a su equipo. En el segundo cuarto se arreglaba la situación, pero estaba claro que Rafa Piña había hecho los deberes y Marbella explotaba los errores moronenses con un juego espectacular.
Y en la segunda parte eso se vio mucho más claro. El tercer cuarto barrió al Club Baloncesto Morón, que era incapaz de frenar el tsunami que se venía encima. Kimbrough arrasaba, Fuentes repartía juego con facilidad, la bola se movía a una velocidad endiablada y la defensa hacía agua. Lucas Muñoz también tomaba protagonismo y la cosa se ponía en negro para Morón. El marcador se acercaba peligrosamente al +30 para los visitantes, que hacían disfrutar a los muchos seguidores que se desplazaron para Morón.
Todo hacía presagiar que Morón se apuntaría la quinta derrota consecutiva, los fantasmas se harían más grandes y el basket average se perdería.
Pero este equipo nunca se rinde.
Los fantasmas tuvieron que empezar a envainarse las espadas y el runrún de la grada comenzó a cambiar. El viento soplaba tímidamente a favor de Morón al inicio del último cuarto. Josh Steel y Guille Corrales hacían daño a Marbella robando balones y saliendo a la contra. Adam Dieball mostraba cada vez mejores prestaciones y se hacía importante en el juego del equipo. Y José Antonio Marco y Ángel Vázquez daban muestras de hacer pensar que el average se podría recuperar. En las caras de los jugadores se veía algo distinto. Los de Marbella ya no estaban tan cómodos y los de Morón empezaban a creerse algo.
Y, entonces, llegó un parcial espectacular. 15-0 para terminar de remontar una desventaja de 24 puntos. Soberbia la actitud del equipo, liderados por Steel, Marco, Vázquez, Corrales y Bocoum. El pívot había venido para devolver el equilibrio a la Fuerza y tomó el camino de la Luz. Impresionante debut del neoyorquino, que fue fundamental en las dos canastas para esta remontada. Cuando nadie daba un duro, los de Antonio López derrocharon lo que se suele romper para hacer las tortillas y empataron un partido que, a falta de 3:43, estaba con +15 para Marbella.
Ángel Vázquez culminó, con una canasta llulliana, el parcial de 15-0 que trajo la locura y el éxtasis al Pabellón Alameda. Los decibelios por las nubes para celebrar la prórroga en la que dominaría en todas sus facetas el Club Baloncesto Morón, que empieza el nuevo año con una victoria que vale su peso en oro, incienso y mirra. Un triple de Sergio Cecila puso el definitivo 89-81 y la gente se fue feliz a casa, a abrazar a sus familias y relatar el milagro de Navidad.

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