lunes, 25 de mayo de 2020

Entrevista a David Cárdenas, entrenador la Zubia y profesor INEF (Granada)

**Entrevistar a David Cárdenas supone para mí una gran satisfacción, nos conocemos desde hace muchos años, hemos sido varias veces rivales (recuerdo en la temporada 1995-96 él con Motril y yo con Pozoblanco, en una Liga EBA similar a lo que hoy es la LEB Oro), hemos coincidido como ponentes en un Clinic celebrado en Utrera, he asistido como oyente a varios de sus Clinics y es un hombre de baloncesto de los que decimos de toda la vida. Si a ello unimos su gran reputación como Profesor Universitario en el INEF de Granada, es todo un lujo poder contar con esta colaboración con Viveelbasket. Gracias por la entrevista David, contar con tu sabiduría en Andalucía nos llena de orgullo, suerte y éxitos**
-¿Estás contento de tu trayectoria como entrenador?
Me siento satisfecho con mi trayectoria porque ha respondido a las motivaciones que me han llevado siempre a entrenar: disfrutar enseñando baloncesto, ayudar a mis jugadores a crecer deportiva y personalmente.
Si me preguntas por los resultados deportivos conseguidos, como todos los entrenadores he tenido temporadas mejores que otras pero en líneas generales también me siento satisfecho con  lo conseguido.  
-¿Añadirías o quitarías algo?
He tenido experiencias muy gratificantes y otras muy duras pero creo haber aprendido de todas, lo que me hace pensar que todas fueron necesarias para curtirme como entrenador. Acepto las circunstancias como vienen y trato de sacar provecho de cada una. No cambiaría nada. 
-¿Qué es lo que más te gusta y con lo que más disfrutas como actual entrenador del equipo EBA de la Zubia?
Disfruto mucho del contacto con los jugadores. Me encanta ver su evolución a lo largo de la temporada y compartir los momentos excitantes que nos ofrece la competición. La liga EBA te permite entrenar gente veterana que mantiene intacta la ilusión por el baloncesto y jóvenes en pleno crecimiento deportivo. Los últimos se nutren de la experiencia de los primeros y éstos asumen la responsabilidad de enseñarles a competir en una simbiosis que me parece muy productiva para nuestra filosofía de club.
Por otro lado, el Club Baloncesto La Zubia es una gran familia donde las relaciones personales son muy importantes. 
-En tus filas juega según tengo entendido un hijo tuyo, ¿te presenta alguna dificultad gestionar eso como padre y también de cara a los demás compañeros?
Nunca tuve el deseo de entrenar a mis hijos y finalmente, y por circunstancias ajenas, me vi obligado a hacerlo. No me parece que sea lo deseable pero las circunstancia mandan. Primero fue mi hijo David, el mayor, que nos acompañó en la Primera Nacional hasta que se fue a Madrid a estudiar y luego le tocó el turno a Álvaro, el más joven de mis hijos que ya jugaba con nosotros el año pasado en liga Nacional, pese a ser junior de primer año. Esta temporada compatibilizó su segundo año de junior con la competición de liga EBA.  Sinceramente, fue más fácil de lo que suponía porque ambos ayudaron mucho a que esta relación deportiva funcionara, pero las decisiones que me habrían resultado sencillas en el caso de tratarse de otros jugadores jóvenes me pesaban mucho más por tratarse de mis hijos. En ocasiones pienso que salieron perjudicados por esa razón y algunos jugadores me lo hicieron saber.
Esta temporada el rendimiento de Álvaro ha sido muy bueno y su progresión ha sido evidente convirtiéndose en un jugador decisivo. Me lo ha puesto fácil. La parte positiva es que lo ves crecer deportivamente, ves sus progresos diarios y puedes ayudarle. 
-¿Te resulta difícil compaginar tu puesto de profesor de del INEF de Granada  con ejercer de entrenador en la Zubia?
Ser profesor universitario implica muchas responsabilidades simultáneamente: docencia, investigación, gestión. Si a éstas le sumas las que se derivan de entrenar a un equipo senior, supervisar la actividad de los entrenadores del club y marcar las directrices técnicas generales, etc., la respuesta es “SÍ”, bastante. En cualquier caso, estoy acostumbrado a llevar una gran carga de trabajo y no me resulta un problema porque la motivación es máxima. Me apasiona lo que hago y me siento afortunado por poder hacerlo. En el primer equipo ha sido determinante contar con grandes colaboradores, como Francisco Ocaña o Gonzalo Hermoso, que me han ayudado mucho en el día a día. 
-¿Cómo disfrutas más? ¿Entrenando? ¿dando clase en la Universidad? ¿Impartiendo un Clinic? ¿En una tertulia o debate de baloncesto? ¿Por qué?
En general cualquier actividad que implique al baloncesto, particularmente si supone ayudar a los demás a aprender, contribuir a su formación, sea deportiva (con los jugadores) o profesional (con los entrenadores), me motiva mucho y me permite disfrutar enormemente. 

-¿Serías capaz de elegir un cinco ideal de jugadores a los que hayas entrenado?
Sería incapaz porque a la casi totalidad les tengo un profundo respeto y cariño. Agradezco que me permitieran conectar con ellos, me mostraran su confianza en el trabajo, cuestionaran momentáneamente nuestras propuestas obligándome a reflexionar para convencerles de lo que pretendíamos. En definitiva, les agradezco que me ayudaran a mejorar como entrenador.
En cualquier caso, mi cinco ideal no estaría formado por los que tuvieron mejor rendimiento sino por los que me demostraron mayor determinación para intentar mejorar cada día, los que no escatimaron esfuerzos para mejorar, los que ayudaron a su grupo en el proceso hasta convertirse en un equipo, los que pusieron pasión por entrenar y jugar, los que de una u otra forma me emocionaron dentro y fuera de la pista. 
 - ¿Qué te gusta más como entrenador y que te gusta menos?
Lo que más me gusta de entrenar es la sensación de que como entrenadores tenemos una oportunidad de ayudar a las personas a transformarse. Es un reto apasionante. Lo realmente importante no es conseguir los resultados deportivos sino el proceso de transformación de los que componemos el equipo cuando damos lo mejor de nosotros mismos, con las limitaciones existentes, para conseguir dicho objetivo. Cuando tienes la oportunidad de vivir esa transformación, que por desgracia no siempre se produce, encuentras la gratificación a tanto esfuerzo. 
Lo que menos me gusta es encontrarme personas egoístas que no son capaces de pensar en el beneficio del equipo. 
- ¿Qué cualidad valoras más en un equipo? ¿Y en un jugador?
La ilusión. Cuando está presente, los jugadores se divierten, están dispuestos a esforzarse y la mejora y el rendimiento llegan. Por otro lado, me parece fundamental que el equipo crea en el trabajo que hacemos. Desde el punto de vista táctico me apasionan los equipos que juegan de forma fluida, generosa, en los que el balón circula con rapidez y siempre hay alguien dispuesto a dar un pase más.
En un jugador valoro especialmente el compromiso. Las personas que se comprometen con el proyecto deportivo y están dispuestos a cualquier cosa con tal de ayudar al equipo, me merecen un profundo respeto. Me parecen dignos de admiración. 
- ¿Qué es para ti ser un buen entrenador? ¿Qué cualidades debe tener y que facetas debe desarrollar para serlo?
Habría que distinguir claramente entre el baloncesto de formación y de alto rendimiento. El entrenador de formación debe ser fundamentalmente un apasionado de la formación/educación, debe tener una clara vocación pedagógica. Debe ser extremadamente generoso para anteponer el beneficio de sus jugadoras/es a los intereses personales. Esto supone renunciar al rendimiento a corto plazo, que les permitiría promocionarse personalmente como técnicos, para pensar y atender las necesidades formativas que permitirán a los jóvenes alcanzar ese rendimiento a largo plazo. Debe tener una gran inquietud por aprender de manera permanente todo lo necesario sobre la formación deportiva. Finalmente, debe tener ciertas habilidades personales y sociales que le ayuden a empatizar con los jugadores, a comprender sus motivaciones, a darles apoyo cuando lo necesitan y a estimularlos para que confíen en sus posibilidades.
Al entrenador de alto nivel, le hacen falta otras cualidades. Debe tener una elevada dosis de autoexigencia, inconformismo y afán de perfeccionismo. Su conocimiento sobre el juego debe ser máximo para dar respuesta a todos los problemas que deberán enfrentar los jugadores y ganarse con ello su respeto. En la dirección de equipo, necesita la capacidad para conseguir que, los intereses individuales y los colectivos confluyan, sean compatibles, y en la dirección de partido ser capaz de captar e interpretar las circunstancias del partido y detectar las necesidades estratégicas que permitirán decidir correctamente. 
 -¿Te consideras más un entrenador de jugadores o de equipo?
Sin duda, soy un entrenador de jugadores pero trato de educarlos para que primero piensen en el equipo. Si haces bien tu trabajo con cada uno, el equipo mejora colectivamente. 
-¿Qué no perdonas a un jugador?
El egoísmo.
-Filosofía propia de juego, o te adaptas a cada partido o rival.
Me gusta que el equipo tenga un estilo de juego claramente definido, que se nos identifique con él. Creo que esto es importante para los jugadores, les genera confianza el saber a lo que juegan, cuáles son los estándares de calidad que nos planteamos. No obstante, procuro dotar al equipo de la capacidad colectiva e individual para adaptarse a  múltiples formas de comportamiento de los rivales. Es importante que el equipo sea capaz de adaptarse a las circunstancias cambiantes que se generan en la competición e incluso dentro de un mismo partido. Estos cambios los planteamos siempre como ajustes a partir de nuestro propio estilo de juego.
- ¿Se aprende de las victorias? 
Se aprende de cualquier circunstancia si se tiene la voluntad de aprender. Este deseo de aprender nos puede acompañar en la victoria o en la derrota indistintamente pero es cierto que cuando se gana tenemos la tendencia natural a relajarnos pensando que hicimos las cosas bien y esto nos traiciona porque cierra la puerta al aprendizaje. Se puede disfrutar de la victoria pero ser autocríticos, analizar los aciertos pero también los errores y planificar las estrategias a seguir para conseguir solventarlos. En la derrota solemos estar más predispuestos a analizar nuestros errores y aprender pero, en cualquier caso, es una cuestión de autoexigencia.
-Una jugada imborrable que recuerdes de forma especial.
Quedaba un segundo para el descanso del partido. Teníamos saque de banda desde pista trasera. Pedí tiempo muerto. Los jugadores me miraron como si me hubiera vuelto loco. Les dije: vamos a sorprenderlos; no esperan que podamos conseguir nada y ésta es nuestra mejor baza. Preparamos un aproximación en carrera al aro de nuestro jugador más atlético aprovechando un Bloqueo Indirecto ciego después de simular el ir a recibir el balón del sacador. Sacamos con un pase de 16-17 metros para poner el balón por encima del nivel del aro y terminar recepcionándolo y hundiéndolo. Ya puedes imaginar las caras de todos en el pabellón…incluso las nuestras…. 
-Algún equipo de los que hayas visto jugar que más te haya gustado.
Me encantaba el estilo de juego de San Antonio Spurs con Popovic al mando de una plantilla compuesta por auténticos genios del baloncesto pero que hacían un juego colectivo, muy cooperativo con la filosofía del “pase extra”. Era un baloncesto de ensueño. No obstante hay muchos equipos que hacían un baloncesto de grandísima calidad tanto de épocas pasadas como actuales. Hay muy buenos entrenadores. 
- Dime algunos jugadores y entrenadores que te hayan dado quebraderos de cabeza cuando te hayas enfrentado a ellos.
Jugadores son muchos porque cada fin de semana, independientemente de la categoría en la que entrenara debía asegurarme de que su contribución al equipo estuviera por debajo de lo habitual.
Con los entrenadores  debo decir que en unos casos me resultaban más previsibles mientras otros eran capaces de sorprenderme con sus planteamientos, lo cual exigía una gran capacidad de concentración. No te dé nombres por respeto a la mayoría.
-¿Hay algún jugador de los que has visto esta temporada que te gustaría tener en tu equipo?
Para serte sincero, he visto bastantes jugadores que encajarían perfectamente en nuestro estilo de juego y que me han sorprendido por su calidad de calidad de juego o su rendimiento. Enc ada equipo rival podría destacarte algún jugador que nos habría ayudado deportivamente a conseguir nuestros objetivos con más solvencia de la que mostramos en competición. Hay muchos jugadores de calidad en la liga EBA. Algunos veteranos que aún conservan intacta la motivación por jugar y competir y muchos jóvenes que están en clara progresión deportiva. Sin embargo, me resulta difícil decir en este momento si los ficharía porque esto depende de otras cualidades personales que consideramos fundamentales para crear una buena dinámica de equipo. Intentamos cuidar mucho estos detalles cuando pensamos en la configuración de la plantilla. 
-¿Baloncesto de antes o baloncesto de ahora? ¿Con qué te quedarías de uno y de otro?
Me encanta el baloncesto de la década de los 90 con equipos como los Boston Celtics de Larry Bird, Chicago Bulls de Jordan, etc. Pero también hay equipos que hacen un baloncesto espectacular en la actualidad. Particularmente me gusta más ver la Euroliga que la NBA, al menos durante la liga regular. Cuando llegan los Play-offs de la NBA, la intensidad de juego cambia y el interés es máximo, pero en Euroliga el bagaje táctico desplegado por los equipos y su competitividad me resultan especialmente atractivos. También me encanta ver a las chicas jugar. Nuestro baloncesto femenino está a un altísimo nivel y salvando las diferencias físicas con el baloncesto masculino, su juego es de grandísima calidad.
Del baloncesto de antes me quedaría con tres cosas: por un lado la dureza mental que mostraban los equipos que aspiraban a ganar la competición y, por otro, la disciplina táctica y la forma en que se asumían los roles dentro del equipo. En general creo que hacían un baloncesto más cooperativo.
Del baloncesto actual destacaría dos cuestiones que creo que han contribuido en gran medida a cambiar la tendencia en el juego: la polivalencia de los jugadores y el rango de la distancia de tiro, que está obligando a los defensores a actuar sin descanso desde el momento en que el oponente con balón sobrepasa la línea central del campo. 
- ¿Quiénes han sido tus referentes como entrenadores? 
En primer lugar mi maestro, Daniel Pintor. Me fascinaba su profundo conocimiento del juego, su capacidad de análisis, su originalidad en el enfoque de la enseñanza del baloncesto. Creo que fue un pionero de muchos de los cambios metodológicos que hemos visto en los últimos años. 
-¿Incluyes en tus entrenamientos trabajo emocional o psicológico? ¿De qué manera?
Cada día. No concibo el entrenamiento sin esta parcela. La jugadora/or de baloncesto necesita en cada partido gestionar convenientemente sus emociones. Cuando lo consigue tiene muchas probabilidades de tomar decisiones acertadas.  En el caso contrario, el fracaso está garantizado. Entrenar la carga mental y la gestión emocional me parecen determinantes tanto en la formación deportiva como en el entrenamiento de alto nivel. No obstante, cuando se alcanza ese nivel de excelencia, puede ser menos necesario por la capacidad adquirida previamente por las jugadoras/es. 
-¿Te resulta difícil gestionar las emociones de tus equipos? 
Me resulta tan difícil como cualquier faceta del entrenamiento pero es cierto que he dedicado mucho tiempo de mi carrera profesional a estudiar sobre ello y esto me da un cierto margen. En cualquier caso, suele ser la parte que más quebraderos de cabeza suele generar en cuanto a la dirección del equipo. 
- ¿Tácticamente a qué le das más importancia?
En relación con las fases del juego suelo ser muy exigente en labores defensivas y en la capacidad de correr cuando recuperamos la posesión del balón.
Por otro lado, y con carácter general, me obsesiona conseguir que los jugadores conozcan el juego y desarrollen la capacidad para interpretar convenientemente los problemas que nos plantea el rival, lo que conocemos por lectura de juego. Dedicamos mucho tiempo del entrenamiento a mejorar nuestra capacidad para anticiparnos a las decisiones del contrario y también para reaccionar a sus comportamientos. Finalmente, también dedicamos mucho tiempo al juego sin balón, a una buena ocupación espacial. 
-¿En qué crees que has evolucionado más como entrenador y en que te gustaría evolucionar?
Posiblemente en lo que más haya evolucionado sea en dos facetas del entrenamiento: la gestión emocional del jugador y en la del equipo como conjunto y, segundo lugar, en la metodología del entrenamiento. Mi faceta de profesor universitario me ha exigido estar al día en el conocimiento científico sobre disciplinas como las neurociencias, teoría del entrenamiento, etc., que he tratado siempre de llevar de forma sistemática a la práctica.
Me fascina seguir aprendiendo sobre la lógica interna del juego, las tendencias actuales desde el punto de vista táctico colectivo y sobre estrategia. Procuro seguir aprendiendo de los grandes entrenadores porque nunca tengo la sensación de saber lo suficiente. 
- ¿Intuición o pizarra? 
Supongo que me planteas la pizarra como sinónimo de racionalización. Creo que un entrenador tiene que ser sistemático para dejar poco margen de error y por ello debe entrenar cualquier aspecto que pueda afectar al rendimiento de su equipo. Nosotros solemos llevar varios planes de partido. El plan “A” es el más básico, el que confiamos que a priori puede ser más efectivo,  pero tenemos pensadas ciertas estrategias alternativas por si falla la primera.  Sin embargo, está científicamente demostrado que  la intuición es un tipo de inteligencia que se basa en la capacidad de procesar información de forma no consciente, a veces por falta de tiempo para hacerlo, que nos ayuda a resolver problemas que nuestra inteligencia más racional no es capaz de solventar.  Creo en la intuición y a veces me dejo llevar por ella; me permitió ganar partidos que parecían imposibles, haciendo cosas muy poco aconsejables en condiciones normales. 
- ¿Te has tenido que morder la lengua alguna vez en relación con el baloncesto?
Muchas veces: cuando era joven no era capaz de conseguirlo porque era muy vehemente, con la edad vas aprendiendo. No obstante, también creo que es un ciclo que te lleva al retorno porque a partir de una edad tus prioridades en la vida cambian y vuelves a controlarte menos porque te importan menos las consecuencias posibles de lo que dices. 
-¿Qué es el baloncesto para ti?
Un modo de vida. El baloncesto me permitió conocer a muchos de mis mejores amigos, me ha permitido disfrutar de mis hijos, disfrutar haciendo lo que me gusta, ayudar a muchos jugadores a crecer deportiva y personalmente y, finalmente, ganarme la vida. No puedo pedir más. 
-¿Has detectado envidia o celos en el mundillo de los entrenadores?
Muchísimo. No creo que sea algo inherente a nuestro deporte sino a la condición humana. Es lo que peor llevaba aunque he aprendido a sobrellevarlo porque mis motivaciones son diferentes a cuando era más joven, no tengo grandes aspiraciones más allá de disfrutar del día a día y por lo tanto no supongo una amenaza para nadie. 
- ¿Crees que estamos en el momento más dulce de nuestro baloncesto?
Si la valoración se ciñe a los resultados deportivos, sin duda. Sin embargo, soy muy ambicioso y creo que aún hay un margen muy considerable de mejora en la calidad de las jugadoras/es. Para conseguirlo habría que mejorar ciertos aspectos del proceso de entrenamiento. 
- ¿Qué cambiarías de él?
En primer lugar creo que debemos diseñar las categorías competitivas para reducir la enorme brecha que se ha creado entre el baloncesto formativo y el de alto nivel. Si pensamos en garantizar la formación adecuada de nuestras jugadoras/es, no me parece razonable que en los equipos de las competiciones intermedias disponibles entre la categoría junior y las ligas profesionales (en el baloncesto masculino: Liga Nacional, EBA, LEB Plata, LEB Oro; en femenino: Liga nacional y Liga-2) haya tantas/os jugadoras/es extranjeros. Por otro lado, hay muy pocas/os jugadoras/es jóvenes en progresión. La federación debe estimular la presencia de jóvenes en estas competiciones para garantizar la continuidad de su formación. El ritmo de evolución de cada jugador/a es muy personal. No todos los jugadores van a jugar una olimpiada con 17 años, como fue el caso de Ricky Rubio.
En el trabajo de clubes hay muchos retos que alcanzar. El más importante, es conseguir concienciar a la sociedad de la importancia del deporte formativo. Esta concienciación debe tener un primer foco en las familias para que entiendan la verdadera importancia del deporte en las primeras edades y se comprometan en los proyectos deportivos de los clubes facilitando que sus hijos puedan responder a sus compromisos deportivos, asistiendo regularmente a las sesiones de entrenamiento o partidos. El deporte no es sólo una actividad recreativa, es parte de la educación integral de los niños. No sólo efectos positivos desde el punto de vista metabólico, cardiorrespiratorio, endocrino o inmunológico, sino que además está demostrado que produce mejoras cognitivas y de los sistemas de autorregulación emocional, que contribuyen a un mejor desempeño futuro en muchos dominios de la vida cotidiana, entre ellos el académico. Como sabes, hay muchos padres que recurren al castigo de prohibir a sus hijos el ir a entrenar por malos resultados escolares. Una auténtica aberración. Los castigan negándoles el derecho a desarrollar una de las pocas actividades saludables del día y que además contribuye al establecimiento de hábitos que garantizan un estilo de vida sano.
Por otra parte, hay que concienciar a las instituciones del valor que tiene el deporte de formación para conseguir una mejor retribución de los entrenadores. Su labor es demasiado importante para permitirnos el lujo de perder a muchas/os que desgraciadamente tienen que abandonar porque no ganan lo suficiente para poder mantener esta actividad al menos con una orientación profesional. 
- ¿Qué te ha dado y que te ha quitado el baloncesto?
Me ha permitido desarrollarme como persona y como profesional pero, lo más importante, me ha permitido ser feliz. 
-¿Cuál sería el mejor consejo que podría dar a todos entrenadores en general que nos están leyendo y que empiezan en este maravilloso mundo que es el baloncesto? 
Que pongan pasión en lo que hacen y que nunca cierren las puertas a seguir aprendiendo.

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